El Estudio OLA: Construyendo resiliencia y recursos para reducir la angustia mental en jóvenes de América Latina, es liderado por Queen Mary University y People´s Palace Project, bajo la financiación del Medical Research Council del Reino Unido, y cuenta con la participación de aliados académicos de las facultades de medicina de la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia), La Universidad de Buenos Aires (Argentina), La universidad Peruana Cayetano Heredia (Perú) y las organizaciones artísticas Fundación Nacional Batuta (Colombia), Crear Vale la Pena (Argentina) y Teatro La Plaza (Perú).

El estudio centra su interés en identificar los factores de resiliencia que ayudan a los y las jóvenes que viven en entornos urbanos en América Latina a recuperarse de la depresión y la ansiedad.

OLA es el primer estudio que explora cómo las artes ayudan a los jóvenes que participan en organizaciones artísticas a afrontar problemas mentales y emocionales. también el primer estudio con jóvenes en América Latina que incorpora discusiones de grupos focales dentro de talleres artísticos como parte del proceso de recopilación de datos, permitiendo a los participantes utilizar la comunicación no verbal y las expresiones artísticas.
¿Qué pasa con la salud mental
en Colombia y en el mundo?
“La OMS ha informado que aproximadamente entre el 10% y el 20% de los jóvenes tienen problemas de salud mental no diagnosticados o tratados. Además, se estima que para el año 2030 la depresión será la principal causa de carga de morbilidad a nivel mundial. La evidencia sugiere que tener un problema de salud mental durante la adolescencia es un factor de riesgo de tener otros problemas psiquiátricos más adelante en la vida. Aproximadamente el 75% de las enfermedades de salud mental comienzan antes de los 25 años. Por tanto, la salud mental de los y las jóvenes debe considerarse una prioridad de salud pública”
La adolescencia y la edad adulta temprana son etapas del desarrollo humano donde convergen desafíos y cambios físicos, sociales y emocionales que hacen más susceptible y vulnerable a esta población a los riesgos de salud mental, especialmente episodios de depresión y ansiedad asociados a factores como el nivel socioeconómico, la calidad de vida en el hogar y las relaciones con los demás. En Colombia, algunos de esos factores que han sido identificados son las barreras para acceder a la educación formal, la exposición a la violencia tanto en el hogar como en la comunidad, la falta de oportunidades laborales, la inseguridad, la delincuencia, el uso de sustancias psicoactivas y de redes sociales, y los embarazos no deseados.
¿Qué podemos hacer?
La salud mental es un tema de corresponsabilidad: parte de nosotros mismos, pero abarca a los entornos familiares y escolares, a los círculos de amigos y personas cercanas, y a organizaciones de los sectores salud, educación y cultura.

Los hallazgos del Estudio OLA sugieren que las artes pueden ser un recurso importante para los jóvenes y muestran diferentes maneras en que las actividades artísticas pueden ayudarlos a afrontar la angustia mental y emocional, al tiempo que las organizaciones artísticas pueden convertirse en fuentes de apoyo psicológico y social.
“A pesar de las diferencias entre las instituciones y sus metodologías artísticas, encontramos similitudes en los mecanismos que los participantes identificaron en relación con las artes y los beneficios para la salud mental que brindan las actividades artísticas. Participar en actividades artísticas promueve la resiliencia en los jóvenes y les permite recuperarse de los síntomas de angustia emocional”.
¿Cómo sumarnos a la gran conversación
pública sobre salud mental?
Todos y todas podemos ser parte.
Si eres adolescente o joven
Si eres mamá, papá, cuidador o cuidadora
Si eres artista formador
Si representas a una organización artística o cultural

Como joven, puedes desempeñar un papel activo en la promoción y el mantenimiento de tu propia salud mental, mediante la práctica de la autoconsciencia, el desarrollo de habilidades de afrontamiento, la construcción de relaciones positivas, el mantenimiento de hábitos de vida saludables, el desarrollo de una mentalidad de crecimiento y la participación en actividades de bienestar. Estas prácticas no solo mejoran tu bienestar emocional y psicológico, sino que también proporcionan herramientas esenciales para enfrentar los desafíos de la vida de manera saludable y resiliente.

A continuación, compartimos algunas estrategias que promueven tu salud mental y tu bienestar:

  • Practica la autoconsciencia y la gestión emocional identificando tus estados anímicos y los factores de la vida cotidiana que pueden desencadenar estrés y malestar emocional.
  • Habla con tus padres, madres, amigos o un profesional sobre cómo te sientes. Comparte tus preocupaciones y busca espacios de escucha.
  • Practica técnicas de manejo del estrés como respiración profunda, meditación o yoga, así como actividades que disfrutes y te brinden sentido de logro, ya que pueden contribuir a generar calma interior.
  • Mantén conexiones sociales saludables y participa en actividades sociales que te permitan construir acciones positivas que proporcionen un sentido de pertenencia y vinculo emocional compartido.
  • Mantén hábitos de vida saludable: procurar una alimentación equilibrada, hidratación y sueño adecuado; evita el consumo excesivo y sin criterio de redes sociales y realiza actividad física regular en espacios abiertos.
  • Reconoce los aspectos positivos de tu vida, agradece y valora las experiencias como posibilidad de aprendizaje.
  • Desarrolla una mentalidad de crecimiento continuo, celebra tus logros y valora los errores como oportunidades de aprendizaje.

Si lo necesitas, no dudes en buscar ayuda a través de personas cercanas o de las líneas disponibles.

Las familias desempeñan un papel fundamental en la creación de entornos protectores que contribuyan al desarrollo, bienestar general y salud mental de los adolescentes y adultos jóvenes.  A continuación, compartimos algunas estrategias para hacer en familia:

  • Establece una comunicación abierta y efectiva que permita la escucha empática y que les permita a los adolescentes sentirse valorados y comprendidos; evita hacer juicios y respeta siempre sus puntos de vista.
  • Crea un entorno seguro y de apoyo donde se sientan protegidos, acogidos y respaldados. Procura espacios habituales de encuentro y conexión emocional (como cenar juntos, viajar, o tener experiencias culturales compartidas).
  • Fomenta la autoestima y la autonomía, reconoce los logros y esfuerzos más allá de los resultados, y permite que puedan tomar decisiones y asumir responsabilidades acordes a su edad.
  • Promueve hábitos de vida saludables alrededor de una alimentación equilibrada, suficiente tiempo de sueño y actividad física.
  • Procura el manejo del estrés y las emociones a través de la práctica familiar de técnicas de relajación, respiración o meditación.
  • Establece reglas claras y acuerdos de convivencia familiar, promoviendo el adecuado relacionamiento, el respeto y la resolución de conflictos.
  • Haz parte activa de su vida y comparte sus intereses, respetando los límites de su intimidad y vida privada.
  • Aborda conversaciones sobre la salud mental y normaliza la necesidad de ayuda profesional, desmantelando tabúes y prejuicios.
  • Busca ayuda profesional en caso de observar problemas y signos de alerta de salud mental que van más allá del manejo familiar.
  • Identifica líneas de ayuda a nivel local o nacional, así como otros recursos comunitarios o escolares disponibles.

Promover la salud mental de los jóvenes en espacios académicos requiere de una visión del espacio formativo en perspectiva de una acción que potencia el desarrollo integral, reconociendo al sujeto como ser holístico que involucra aspectos cognitivos, emocionales, sociales y culturales.  A continuación, compartimos algunos enfoques pedagógicos que contribuyen al fomento del bienestar y al desarrollo saludable de los y las adolescentes y jóvenes adultos:

  • Aplica la pedagogía del cuidado relacionada con la creación de un entorno amigable, solidario y protector en el que las y los adolescentes se sientan valorados y reconocidos en grupo, pero también individualmente, en un ambiente de confianza, respeto y empatía.
  • Procura el desarrollo de una pedagogía socioemocional que fomente la gestión emocional, la empatía, la comunicación efectiva y la resolución de conflictos. Los profesores y profesoras deben observar y percibir emociones presentes en los grupos, canalizándolas mediante ejercicios de respiración, movimiento corporal o incluso alrededor de conversaciones sobre cómo se sienten, posibilitando el diálogo orientado entre pares.
  • Básate en la pedagogía constructivista que fomenta el protagonismo de los estudiantes en su proceso de aprendizaje a partir de la exploración, la autonomía, autoeficacia y el sentido de logro.
  • Utiliza el aprendizaje basado en proyectos, promoviendo la interdisciplinariedad, el trabajo colaborativo, la innovación, la creatividad, la toma de decisiones conjuntas, el empoderamiento y el pensamiento crítico alrededor de su proceso.
  • Implementa una pedagogía inclusiva que fomente el respeto y valoración de las diversidades (orientación sexual, cultural, social y de habilidades entre otras), y potencie el acceso y la interacción equitativa en el entorno escolar. Así mismo, ofrecer espacios de apoyo diferencial que responda a necesidades especiales o desafíos específicos.
  • Promueve la resiliencia mediante experiencias que les permitan a los y las adolescentes y jóvenes adultos enfrentar y superar desafíos y adversidades. Puedes hacerlo utilizando historias y ejemplos de personas que inspiren, motiven y sean modelos a seguir.
  • Contacta a la familia y acompaña en la búsqueda de ayuda profesional en caso de observar problemas y signos de alerta de salud mental que van más allá del manejo en el entorno del aula.

Identifica líneas de ayuda a nivel local o nacional, así como otros recursos comunitarios o escolares disponibles.

La promoción de la salud mental desde las organizaciones artísticas requiere de un ejercicio de reconocimiento y aceptación de la potencia que ofrecen los procesos colectivos en el bienestar emocional de los y las adolescentes y adultos jóvenes.  A continuación, compartimos algunas estrategias y prácticas efectivas que se puede adoptar desde la institucionalidad:

  • Integra a los espacios de inducción y capacitación, información relativa a la problemática de la salud mental en adolescentes y jóvenes adultos, reconociendo la oportunidad que ofrecen las prácticas artísticas comunitarias como medio para promover la resiliencia y la salud mental.
  • Fomenta la colaboración interdisciplinaria con expertos en salud mental y comportamiento de adolescentes y jóvenes que enriquezca los referentes y conceptos de los artistas formadores.
  • Implementa campañas desde las herramientas de la comunicación respecto a la problemática de la salud mental, los riesgos y activación de rutas de atención.
  • Genera espacios intencionales como comités de bienestar, que promuevan la identificación y manejo de casos específicos al interior de la organización.
  • Capacita a los artistas formadores en primeros auxilios psicológicos con el fin de que puedan proporcionar apoyo inicial y orientar en la activación de rutas de atención.
Líneas de atención